Un “reset” del rol de EE.UU. en el mundo

Un “reset” del rol de EE.UU. en el mundo

Nueva York.- El presidente electo Joe Biden llegará en enero a una Casa Blanca con la economía global al borde del cataclismo y un polo de poder cada vez más fuerte en China Biden criticó a Trump por disminuir la «influencia y credibilidad» de EE.UU. y está iniciando ya la transición desde la doctrina del «America First” hacia un rol internacionalista y multilateralista.

Trump abandona la Casa Blanca tras cuatro años en los que ha dinamitado en lo posible los cimientos de la OTAN, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el resto del sistema de Naciones Unidas, y ha abandonado consensos tan importantes como el Acuerdo de París contra el Cambio Climático, el complejo acuerdo para la desnuclearización de Irán o tratados comerciales con socios asiáticos y europeos. Además, ha forjado relaciones con movimientos que ahora quedarán huérfanos como el «Brexit» y se ha acercado a gobiernos como el de Jair Bolsonaro, en Brasil o Vládimir Putin, en Rusia, mientras se alejaba de las tradicionales alianzas con Alemania, Francia y Canadá. Por otro lado, Trump ha promovido un “nuevo amanecer para Oriente Medio» al reabrir relaciones de algunos vecinos árabes con Israel impensables hasta hace poco y tuvo la audacia de ordenar la muerte del general Qasem Soleimaní, jefe de la Guardia Revolucionaria y el militar más poderoso de Irán. 

Con China, Trump eligió las barreras al comercio y el cierre de su consulado en Houston. Biden intentará reequilibrar esta relación, que seguirá siendo de rivalidad al mismo tiempo tanto militar, con el Mar de China Meridional y el estrecho de Taiwán como punto de choque, como diplomática y comercial. «Los problemas comerciales en la relación no van a cambiar con la nueva Administración», opinó el presidente de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en China, Greg Gilligan. 

EL GABINETE

En los próximos días Biden y su vicepresidenta electa, Kamala Harris, comenzarán a presentar los miembros del nuevo gabinete, en los que dos de los grandes puestos serán el de secretario de Estado y de Defensa, a lo que habría que sumar otros dos fuera del equipo ministerial: jefe de gabinete y del Consejo de Seguridad Nacional.

Al frente de la Secretaría de Estado, el presidente electo podría colocar a la  experimentada Susan Rice, ex embajadora de Obama ante la ONU, cuya reputación se fue desinflando en la gestión de la Primavera Árabe y su sonada equivocación en setiembre de 2012 al atribuir a una protesta fortuita el atentado contra el consulado estadounidense en Bengasi (Libia), donde falleció el embajador de Washington. 

Michèle Flournoy ha cobrado actualidad para ser la primera mujer jefa del Pentágono como experta  en seguridad nacional con profundas conexiones con el «establishment», un fuerte contraste con el Gobierno de Trump. 

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